La película Before the Rain o su traducción al español Antes de la lluvia, es una película de 113 minutos de duración, dirigida por Milcho Manchevski, quien nos ubica en el contexto de los conflictos entre Albania y Macedonia que llevaron al estallido de las luchas nacionalistas en los Balcanes y la eventual independencia de esta última.

Aunque parezca tratar sobre la guerra y los conflictos étnicos, el filme más bien gira alrededor de los efectos de esta sobre los que la sufren, las decisiones que imponen las situaciones extremas y la brutalidad de los conflictos armados: hay que tomar partido, hay que aferrarse a los odios ancestrales étnicos o religiosos para justificar tanta sangre.  

Pero tampoco el director pretende justificar la guerra. Nos presenta hechos e imágenes, un panorama crudo en donde la agresividad todo lo devora, nada sobrevive a su paso, solo el recuerdo de un amor que muere bajo las balas que horadan las espaldas del ser que se ama, en la venganza ciega de un hermano en su tierra natal, o de un desequilibrado y violento individuo que extirpa las vidas de unos comensales en un restaurante de Londres. Aleksander es un fotógrafo de guerra que irónicamente ha huido siempre de ella pero su horror le ha perseguido como un fantasma sin voz que ha quedado plasmado en sus fotografías. El horror ha sido una droga poderosa que le envenena y termina siendo el galgo que sigue de cerca los flancos de los conflictos bélicos. Para Aleksander, la vida ha tomado un matiz ocre, el aroma del café en las calles londinenses no saben igual, e incluso los besos de la mujer que ama se tornan espinas.

Aleksander es obligado a tomar partido, así como sus coterráneos, como el resto de inocentes del mundo que a lo largo de la historia han sido violentados, reducidos a rebaños con la única ruta de matar o morir. Muchas veces el silencio cubre a esta masa amorfa de pieles y ojos; solo en ocasiones la palabra se revela para maldecir la culpa. He aquí que la primera parte de la película se titule Palabras. Kiril es un joven monje cristiano y hermano del fotógrafo. Con su voto de silencio y su corazón de flores se presenta como el equilibrio o la respuesta ante la locura de la violencia circundante. Su heroísmo no consiste en levantar un arma, la voz, o las fotos que denuncian: le basta con amar la frescura de los niños, el sol sobre la roca, el miedo de Zamira, la joven musulmana temblando ante la mano que azota. 

Cree en la necesidad de sanar un ojo para que no sea necesario ir por el otro. Pero sus gestos inefables de amor solo serán recompensados en el filme a un nivel espiritual y moral. El círculo se cierra cuando Zamira yace cubierta de sangre con una sonrisa congelada en los ojos sobre la fría piedra de los campos macedónicos.

La segunda fase de la película nos pinta un esbozo de la vida del fotógrafo en Londres, adonde había decidido huir años atrás. No todo es luz allí, incluso el espanto llega a los rincones más blancos de Occidente. Su relación apasionada con  Anne, la directora de la agencia de fotografía para la cual trabaja, es agua clara en medio de la pesadilla. Ella también tiene sus manchas de barro, sus conflictos entre el amor y la culpabilidad ante el que expira aun cuando su tiempo no ha llegado, cuando apenas la vida esboza una sonrisa. Son los rostros de las fotos, y la mirada extrañada de Anne que los ve, una de las perspectivas de los horrores de la guerra que ofrece el director.

Finalmente, perseguido por las verdades en sus fotografías, Aleksander decide regresar a su origen con la sospecha de que los círculos no son redondos. Algo en él ha cambiado, pero sus conflictos aún le acosan. El mal que aqueja los

campos de su pueblo sigue siendo el cáncer que durante más de cinco siglos les consume. El personaje principal ha regresado a ver el sol levantarse una vez más. Será la última vez, tiene la certeza, pero escoge enfrentarse a los rostros de los muertos que le apremian en sus fotografías, que asistieron como velas encendidas a su premiación del Pulitzer. En sus últimos momentos, solo le importa ver sonreír a una niña y esperar que la lluvia le lleve consigo.

Los actores principales de esta película del año 1994 son  Katrin Cartlidge (Anne), Rade Serbedzija (Aleksander), Gregorie Cuelen (Kiril) y Labina Mitevska (Zamira). Estuvo nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y fue ganadora del Leone d’Oro en el 51 Festival Internacional de Cine de Venecia en 1994.