Me adentro a la ciudad de las letras cubanas, la tinta me lleva al 1789. Ciudad de la Habana, Cuba, 5 de febrero, nace la Señora María de la Merced Santa Cruz y Montalvo (1), más conocida como Condesa de Merlín, a quien por derecho de primacía le corresponde el mérito de comenzar la historia de las ilustres poetisas cubanas que encabezan el Movimiento Romántico en la isla. Mercedes, es nuestra primera escritora romántica de versos en prosa. Hija del Conde de Mompox y de Jaruco Don Joaquín, y de la señora Doña Teresa Montalvo y O’Farril, sobrina del general Don Gonzalo O’Farril. Esta familia pertenecía a la más rancia nobleza española.

Siendo Mercedes aun una niña sus padres dan un largo viaje a Europa, dejándola al cuidado de su bisabuela, a quien cariñosamente le decía “mamita “. Cuando tenía 8 años Don Joaquín regresa a la isla, prácticamente no se conocían. Su alegría no duró mucho, su padre debía embarcar a España en breve y esta vez deciden dejarla en el convento de las monjas de Santa Clara. Mercedes tenía un carácter inquieto y soñador y no fue mucho el tiempo que permaneció en el claustro monástico del cual decidió escapar. Por mucho que insistieron en que retornara al convento, no dio resultado, quedándose temporalmente con una tía, la marquesa de Castelflor, hasta que un tiempo después su padre se la lleva a España.

Desembarca en Cádiz y recorre toda Andalucía antes de ir al encuentro con su madre en Madrid, sus primeras palabras recogen su estado de ánimo, su confusión y miedo: “!encontré, muy pobre aquel bello país comparándole con el mío ¡Cuan pequeños me parecían sus olivos, recordando los gigantescos árboles de nuestros campos!”.

La casa de su madre era uno de esos lugares donde se reunía la sociedad madrileña. Rodeada de arte, ciencias, letras y de personalidades ilustres de la época, así se desarrolló su estancia en la madre patria. Goya expuso algunos de sus cuadros, Quintana leyó sus tragedias “Duque de Viseo” y “Pelayo”. Arriaza compuso su clásica obra “A la madre de un hermoso niño”.

La tristeza de Mercedes no dejó de aflorar en su rostro, extrañaba su aire, sus árboles, sus ríos, una combinación de sentimientos que la hacían temer si tenía que fingir lo que no era. Llegó hasta sentir celos de sus hermanos, pero por su orgullo sólo se golpeaba en su triste corazón. Fueron tiempos de melancolía que la ayudaron a sumergirse en el estudio, en la música y en la lectura.

Al morir su padre, su madre se ausenta de España por un periodo corto para llevar a su hijo (hermano de Mercedes) a Paris, en ese fragmento de espacio en que Mercedes se queda en Madrid, encontró su primera ilusión, su primer amor, pero no floreció.

Después de la Revolución francesa se mudan a Vitoria, pues no eran bien vistas las personas del tipo “afrancesadas” en Madrid. La familia de la Condesa por su vínculo con el general O’Farril creó ese precedente y no fue hasta que regresara José Bonaparte a la metrópolis que pudieron volver a la capital española.

El 31 de octubre de 1809 contrajo matrimonio con el General francés Antonio Cristóbal Merlín ,quien estuviera bajo las órdenes de José Bonaparte, hermano de Napoleón 1. Bonaparte honró con su presencia la célebre boda. Aunque no fue una boda por amor, y se rumoró que más bien fue una boda por conveniencia, tampoco le fue indiferente. En unos de sus versos Mercedes habla sobre el buen corazón de su esposo y en una de sus cartas a su esposo cuando éste tuvo que salir de Madrid junto al rey José, el 9 de enero de 1810, la condesa refleja una ilusión y desespero por su regreso, sus letras llenas de romanticismo apasionado y hasta con cierto erotismo dejan ver a una joven enamorada : “Que feliz soy al recibir tus cartas, amor mio!, las leo diez veces, otras mil las acerco a mis labios, y esta escena no acaba nunca sin verter alguna lágrina.” (2)

A finales de 1809 muere su madre, justo al nacer su primera hija, Teresa, como su abuela. Este nacimiento sobrellevó el dolor de esta gran pérdida.

En 1813 tras la caída del imperio bonapartista, se estableció en Paris con su esposo. Llena de Glamour y elegancia fue su vida en el viejo Paris de Balzac, quien le dedicara uno de sus primeros libros a la condesa, Liszt, Alfredo de Musset, Rossini, Jorge Sand. Las fiestas en su casa encabezaron las más llamativas de la sociedad, “La belle Creola” así era llamada por sus amigos, jugó un papel importante en la sociedad parisina durante la tercera y cuarta década del siglo XIX. Escritores y artistas franceses hicieron un punto de reunión en esta casa. EL general Lafayette, el conde D’Orsay, la princesa de Caraman Chimay, así como en el mundo literario :Victor Hugo, Musset, Lamartine, sus voces despertaban la pasión en el salón de María de la Merced. No faltaron también la presencia desde la isla antillana de José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco, José Luis Alfonso, Domingo del Monte. Su voz soprano se mezcló por más de una ocasión con la majestuosidad de Rossini. La Merlín en muchas de sus actividades organizaba conciertos a favor de los refugiados políticos. En una ocasión cantó en Ginebra en beneficio de los griegos que combatían por su independencia, también lo hizo en 1831 en una velada en pro de los insurrectos polacos y en otra ocasión en favor de las víctimas del temblor de tierra ocasionado en Martinica.

Ya había empezado a escribir sus Memorias: “Los doce años primeros de su vida”, esta fue la primera obra en publicarse y la que la adscripta al movimiento romántico, fue editada en Paris sin nombre de autor en 1831 y traducida al español por Agustín de Palma en 1838 y publicada también en Filadelfia.

Nota preliminar:

“No es una novela lo que va a leerse; es un simple relato de los recuerdos de mi niñez, debido a la casualidad. Paseándome sola en el campo una tarde de verano, entregada a una dulce melancolía, me sentí poco a poco transportada a lo pasado; buscaba allí en el curso de mi vida, los momentos en que había creído vislumbrar la imagen de la felicidad, y mi país, mi infancia, vinieron naturalmente a presentarse a mi pensamiento. Era como un dulce sueño; quise prolongarlo, al volver a casa tomé la pluma y tracé este ligero bosquejo de las primeras impresiones de mi vida. Dedicándolo a mis amigos creo hacerles casi una confianza; no les pido en cambio más que un poco de simpatía.
Muy lejos de mi pretensión de ser autora.
Pienso porque siento, y escribo lo que pienso. He aquí todo mi arte.(5)

Luego salieron a la luz :“La Historia de la hermana Sor Inés “en 1832 (dedicado a una monja muy querida que conoció durante su permanencia en el convento de Santa Clara: “El cielo que se desgarra y lanza el rayo sobre la tierra asombrada, no es más importante ni más terrible que el aspecto de un pueblo sublevado que, sacudiendo sus cadenas, arroja el grito de libertad, y se venga en un día los ultrajes de un siglo”. (6)

“Las memorias de una criolla.”(1836), “Madame Malibran” (en honor a la cantante) y de la cual se hizo una versión en inglés. En 1845, se publica “Lola et Maria” en Paris por el editor Potter. “Les lionnes de parís” (editada en dos tomos en París) la que se publicó con un seudónimo por contener alusiones picantes y escenas referente a personalidades aun vivas. “Le due d’Athénes editada en 1852 en tres tomos) con un prefacio del Marquéz de Foudras (esta obra salió publicada con el nombre del editor y rectificada posteriormente).
“No se sabe que admirar más, si su maravilloso talento musical, y el timbre armonioso y penetrante de su voz, o la viveza de su capacidad intelectual, tan pronta en comprender como fácil en expresarse…”expreso de ella Don Domingo del Monte. (4)

Mercedes vive un episodio apasionado con Philarete Chasles *quien fuera su consejero y colaborador en su obra literaria, de las que se conocen cartas que evidencian un amor impetuoso que no disimula. Las primeras cartas carecen de fechas.

En 1839 muere su esposo y un año después 1840, “La bella cróele” decide viajar a Cuba luego de 38 largos años de ausencia .Un reencuentro con su pasado y sus sueños. La Habana, cuna de su juventud y sus ilusiones, de todo aquel desborde de sensibilidades y emociones. El 3 de mayo llega a Nueva York y una semana después desembarcaba en La Habana.
Su paso por la isla fue breve, regresando ese mismo año a Paris; pero con ella, se llevó la ya pensada obra sobre su querida Habana, sus calles, sus gentes, sus costumbres, su vida colonial, lugar irrepetible en el planeta.

En 1842 en su castillo de Dissay, cerca de Poitiers, firmaría el 15 de noviembre las dedicatorias de su libro más importante: La Havane (con dos dedicatorias, una a “Mis Compatriotas” y la otra a “Su excelencia el Capitán General O’Donnell, Gobernador General de Cuba). Demoró un tiempo la edición, no fue hasta 1844 que salió en Paris.

“Viaje a La Habana”. “Viage á La Habana”

“Fille de la Havane, je suis heureuse de dévoiler à l’Espagne les besoins et les ressources de sa colonie”, así, en francés, es que surge uno de los textos iniciales de la literatura cubana escrita por mujeres. Compuesta por 3 tomos de 36 cartas y un apéndice en el último volumen con notas aclaratorias y documentos justificativos (8). La censura en Madrid la redujo a 10 cartas sintetizadas en un solo tomo y la llamó “Viaje a la Habana” (1844), precedido por una biografía de la Condesa escrita por Gertrudis Gómez de Avellaneda. En esta versión no aparecen las notas aclaratorias y documentos justificativos que tiene la publicación francesa. También fueron eliminados los nombres de los destinatarios de las cartas. Tal censura estuvo dada a que todas aquellas palabras que pudieran utilizarse para predisponer a las autoridades españolas contra la Merlín y su clase social, fueran eliminadas. La Condesa hizo una investigación bastante profunda para escribir esta obra, no sólo corroborando la enciclopedia francesa y europea, sino también a sus compatriotas. Refirió citas del Abate Raynal, Humboldt, Diderot, Las Casas, Francisco de Arango, José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco, Domingo del Monte, Cirilo Villaverde y del poeta Placido.

Escribe un ensayo sobre la esclavitud africana en la isla de Cuba “Les esclaves dans les colonies espagnoles” (1 de junio de 1841). Unos meses después se publica en Madrid este ensayo o relato en un libro impreso por “Alegría y Charlais”, con una nota aclaratoria de que había sido extraído y traducido (sin el nombre del traductor) de la Revista francesa ”Revue des Deux-Mondes”, el nombre de la autora aparece al final de la última página. Este trabajo formó parte de su libro “Viaje a la Habana” (carta XX), aunque en la traducción española de esta obra éste relato no estuvo incluido: “La armonía mágica de la palabra libertad engaña a muchas imaginaciones y les causa vértigos (…) la filantropía concluye por hacer degollar a los blancos para sumergir en la miseria a los negros esperando darles libertad (…) los entusiastas pronunciarán una anatema contra mí, criolla endurecida, educada con ideas perniciosas, y cuyos intereses están ligados con el principio de la esclavitud”.

En 1944 aconteció en Cuba “La conspiración de la escalera”, hecho histórico que dio lugar a una gran represión y muerte de los negros y mulatos, y donde muchos intelectuales se vieron involucrados. La Condesa en algunas de sus cartas refleja esta situación político social de la isla, por lo que muchos de sus relatos no fueron publicados en la edición que se hiciera en España de su obra. Dentro de ellos podemos citar: la carta XXXIII, donde hace una crítica a la colonia española y la dictadura que ejerce España sobre sus colonias, esta carta está dedicada a Francisco Martínez de la Rosa, en la XXVIII, toca el tema de los intelectuales de la Habana y los elogia, en la XXXIV menciona a los grandes filósofos del siglo XVIII y sus ideas en contra de la colonización de la América meridional, entre otros. También se conoce que las doce primeras cartas tampoco fueron incluidas, estas tratan de la vida y costumbres en los Estados Unidos, que representó la primera etapa de su viaje. La carta XIII, dedicada a su hija, fue la primera que se publicó en su obra “Viaje a la Habana”.(5)

En la primera parte del libro, la Condesa hace referencia a su viaje a la Habana, su paso por NY, Washington, Las Carolinas, Filadelfia, las Bahamas, hasta finalmente la llegada a su ciudad natal. Toda una majestuosa y romántica descripción de lo que sintió al encontrar a su Habana de nuevo, al puerto , sus paseos, sus calles, sus casas con sus interiores, sus costumbres, la nueva sociedad tan cambiada que nunca logró interiorizar, su música, sus negros, todo un desborde de pasiones guardadas por 30 años.

En la segunda parte, aborda el tema del mestizaje en todo sentido y su connotación en la vida cultural cubana hasta la influencia en la comida. Describe la vida en la colonia, los comportamientos sociales de los cubanos, la interrelación entre la Cuba colonial y España, el papel de la mujer en la familia, sus prejuicios y conceptos morales, así como aspectos más superficiales como su manera de vestir y sus lujos.

En su tercera parte enfatiza sobre la sociedad intelectual cubana, la creación de la sociedad “Amigos del país”. Retorna a su infancia y sus recuerdos dotados del carácter “afrancesado” que marca su manera de pensar influenciada por la llamada Oligarquía ilustrada, movimiento que floreció a finales del siglo XVIII (Los Ilustrados).

En esta última parte describe las fiestas navideñas y demás fiestas de su clase social. La Idiosincrasia del cubano, sus costumbres. EL ya floreciente libre comercio que puede verse en el movimiento de barcos en el Puerto de la Habana, lo que conlleva a un crecimiento en la riqueza del país. Al final de esta tercera parte cita varios escritos de otros autores como el de Bartolomé de las Casas, con el tema de los esclavos y las relaciones entre Cuba y España. “La Vuelta Abajo” homenaje que le hace a Cirilo Villaverde, nuestro escritor costumbrista de “Cecilia Valdés” y quien vivió casi toda su vida en Norte América, huyendo del Gob. Español. (4 y 5)

Fragmentos de su obra:

Un viaje a la Habana. Julio 7 de 1840

“Estoy frente a Cuba: ¡Salud, Isla encantadora y virginal! ¡Salud, patria mía!
“Desde hace algunas horas permanezco inmóvil, respirando ansiosa el aire embalsamado que llega de esa tierra bendecida por Dios!…
“Siento en las palpitaciones de mi corazón, siento en el estremecimiento de mis entrañas que la separación y que los largos años transcurridos no han entibiado mi primer amor.
“Te amo y no puedo decir por qué te amo… Te amo sin indagar la causa, y como la madre ama a su hijo y el hijo ama a su madre…
“Te amo sin analizar el motivo ni querer explicármelo, por temor de disminuir mi felicidad!… Cuando respiro este soplo perfumado que me envías, cuando percibo que acaricia con dulzura i frente, me estremezco y creo sentir la tierra impresión del beso maternal.
Aseo mi vista anhelante, y entre las diversas torres de mi Habana bien querida, jamás olvidada y entre las diversas torres y campanarios de sus templos, diviso el de Santa Clara, en cuya cruz me parece ver a Sor Inés, rodeada de nubes ligeras, con su rostro pálido como la luna y sus ojos de brillo celeste y rutilante como las estrellas “. *(4)

Los Quitrines y las Volantas (fragmentos) Viaje a la Habana

“A las seis todos los quitrines guardan a la puerta de las casas; las mujeres con la cabeza descubierta y flores naturales en ella, y los hombres de frac y corbata chaleco y, pantalón blanco, todos perfectamente vestidos, suben cada uno a su quitrín y van al paseo de Tacón, a aquellas bellas alamedas donde, sea por ociosidad, sea por indolencia o por orgullo, nadie pasea a pie. Por todas partes se deslizan las volantas, dignas verdaderamente de este nombre, y en las cuales se veía la voluptuosidad habanera recostada con negligencia y gozando de soplo ligero de la brisa”.

Muere en 1852 en su segunda patria, Paris, allá descansan sus restos.

Gertrudis Gómez de Avellaneda, su gran admiradora, hizo una semblanza en dicha obra: “Viage á La Habana: “el estilo de la señora Merlín es en lo general templado, fácil, elegante y gracioso. Se encuentra en sus escritos un juicio exacto y una admirable armonía de ideas”. (7)

“Ella consagra desde las orillas del Sena, a Cuba, los más dulces sentimientos de su corazón y los rasgos más bellos de su pluma, haciendo envidiar a Europa al país que produce tan hermoso talento, y al talento que puede pintar tan hermoso país”. Gertrudis Gómez de Avellaneda.* (7)

Plácido le escribió esta estrofa en su paso por la Habana.

“Si al Ser Supremo conceder no plugo
A la patria dichosa de Varela
Un Virgilio, un Byron, un Víctor Hugo,
Cuando el acento mágico resuena
De la noble Merlín, y su laureada
Frente se ostenta de atractivos llena
¡Ni al Támesis, ni al Po debemos nada,
Nada tenemos que envidiar al Sena!” (4)

CARPENTIER, influencia de la Condesa de Merlín.

Mientras más conocía sus románticas descripciones de la Habana más me sentí identificada con la obra de Carpentier “El siglo de las Luces”, de alguna forma sentía que este maestro de la literatura contemporánea cubana había quedado impregnado de la exquisita descripción costumbrista de nuestra Mercedes y pensé, “Mercedes vivió en Sofía”? (protagonista de la obra de Carpentier) . Carmen Vázquez de la Universidad Picardia publicó “De la Condesa de Merlín al Siglo de las luces de Alejo Carpentier”, un majestuoso tratado que me adentró más en esta investigación.

Fragmentos de este trabajo:

*… “El novelista no se aparta nunca de sus fuentes y sobre todo de la obra de la Condesa. Y esto puede observarse claramente a través del personaje de Sofía, según ésta aparece en esta quinta parte de la novela. Sofía es ya una mujer casada que ha contraído matrimonio con Jorge. En la novela, se pone de relieve que éste pertenece a una familia de origen irlandés «emparentado con los O’Farrill»^^, dice el texto (p. 323), la misma familia de la Condesa, cuyo tío mencionamos anteriormente. En la novela, también se utilizan referencias a las comidas y a las fiestas pascuales que se celebran, al igual que en los escritos de la Condesa, en «una finca que se tenía por una de las más prósperas y florecientes de la isla» (p. 335). Tenemos una descripción de la finca y también de la tradicional hospitalidad criolla (p. 337). Los personajes asisten a un concierto interpretado por una orquesta de músicos negros (pp. 338, 340). La muerte de Jorge, con el velorio, aparece descrita en detalle. Se trata de «la única ceremonia que echaba abajo barreras de condiciones y razas» (p. 347). Luego, Sofía vive su luto (p. 349), que es sobre todo el luto de una viuda, costumbre impositiva que se critica a través de los vestidos guardados para después que éste haya terminado (p. 353). “Utilizamos la edición de la editorial Cátedra (Madrid, 1982), anotada por Ambrosio.

… al final del capítulo XLI este termina con la visión del barco que lleva a Sofía, alejándola, por el puerto, de su Habana natal.

El tercer momento en la novela que puede asociarse directamente con la obra de la Condesa es la séptima parte, la cual, como se sabe, tiene como espacio a Madrid. Se trata del año de 1808, anunciador de los sucesos del levantamiento en contra de las tropas napoleónicas. Carlos, único personaje vivo de la tríada, reconstruye los acontecimientos que llevaron a la desaparición de Sofía y Esteban. En estos párrafos, nos enteramos de que vivían en «la casa de la condesa de Arcos», cubana que sí existió en realidad. Sin embargo, la alusión aquí es evidentemente a la casa de la condesa de Jaruco y de Mopox. A Sofía se le reconocía como «una dama criolla » o como «la Cubana» (p. 408).’^. Añadamos que a Esteban lo identifican como «afrancesado» , postura que, como ya hemos dicho, asumió toda la familia de la Condesa.

El entusiasmo también por parte del gran novelista por «la bella criolla», cuyas obras tanto admiró. Podemos afirmar en estas líneas que lo que más respetaba de ella era su carácter indómito y el hecho de que, no pudiendo soportar el destino que le habían deparado, terminó fugándose del convento de Santa Clara “ .

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Muchos han sido los errores publicados referentes a la vida de María de la Merced, algunos de ellos tomados del prólogo que escribiera sobre su obra Gertrudis Gómez de Avellaneda con influencia de Francisco Calcagno en su útil diccionario biográfico cubano publicado en NY 1878. Confusiones en fechas y en obras que no existieron de la condesa. También otras publicaciones mal intencionadas de revistas de la época. Algunas pretensiones al expresar intereses económicos por parte de la Merlin al morir el esposo y reducir sus ingresos. Se habla de plagio de información otorgada por escritores cubanos de la época a la condesa para la confección de su titular “Viaje a la Habana”, así como el desconocimiento de por qué tomo la figura del Capitán General ”O’Donnell” para escribirle una dedicatoria en la introducción de su libro. (8)

La historia habla por sí sola. La Condesa de Merlín dejó huellas en la literatura de su época , fue tan pictórica y bibliográfica su obra que aunque para algunos pudiera parecerles algo superficial y afrancesada, el sólo hecho que a nuestro ilustre Carpentier le sirvió de inspiración sus letras para escribir uno de sus más importantes legados literarios, la hace inmortal.

Francia le otorgó el beneplácito de imprimir toda la obra en su idioma francés, luego España la honró con traducir parte de ella. Acaso es importante el idioma cuando se quiere expresar un pensamiento, un sentimiento y así dejar un legado a posteriori? Es importante el lugar donde se escriba una literatura? Cuántos ilustres escritores masculinos han escrito sus mejores obras fuera de su patria y han inmortalizado muchas de ellas? Citaría a Cirilo Villaverde con su Cecilia Valdés, a Martí con casi toda su obra maestra, a Carpentier. Pero una vez más, se cae en la rutina de los prejuicios y la desvalorización de la mujer en la literatura. Queremos cambiar el mundo, sin cambiar nuestras mentes y sin tomar conciencia, queremos cambiar el mundo con los mismos prejuicios inculcados, queremos hablar de letras y nos olvidamos de dónde nacimos y quienes nos enseñaron las primeras coplas al nacer. Pretendemos hablar de historia, sin hacer historia y olvidándonos de la que ya está hecha. Recurro devolver a Mercedes al lugar donde salió. No se puede borrar el tiempo ,ni reversarlo al modo carpenteriano ni platónico como diría aquella cita: ¨en una rotación inversa de las horas que se tornan a la izquierda de los relojes en busca de una abolición del transcurrir del tiempo¨, pero se puede valorar lo que siempre ha estado ahí.

Considero que alzar una voz en esa época por encima de muchas otras, incluso de varones, para describir un paisaje, declarar una costumbre, una pasión y entrelazarlas con lirismo, métrica y buena escritura, es una honra para esta dama. Más allá de no poderse comparar como escritora con una Avellaneda y que su descripción de La Habana ofrece una visión colonizante de la isla, hasta con ciertos rasgos de abstracción social. Mercedes habla por los de su misma clase y tiene una visión de la esclavitud un tanto romántica. Ello lo justifica su educación y formación en lugares frívolos europeos. Asomarse a la vida interior del autor-protagonista con la claridad y seguridad con que narra su propia vida “Pienso porque siento, y escribo lo que pienso”, la dota de las facultades personales que la irradian en su época, así como brilló en los salones de Paris “la bella Créola”.

 

 

  • Don Gonzalo O’Farril, quien defendiera durante la invasión francesa del 1808 en España junto a los cubanos generales Arango y Quesada, el parque de artillería de Madrid, (cita del álbum poético y fotográfico de escritores y poetisas cubanas de Domitila García de Coronado, Habana 1914).
  • Filaret Euphemon Chasles , nació en Mainvilliers (Eure y Loir) en 6 de octubre de 1798 (15 Vendemiaire VII año ) y murió en Venecia en 18 de de julio de 1873 , Es un hombre de letras y periodista francés , autor de numerosos estudios literarios, sobre todo en la literatura en idioma Inglés, que hizo mucho para dar a conocer en Francia en EL siglo XIX .

 

 

Bibliografía consultada

(1)Fecha confirmada por Domingo Figarola-Caneda, quien reprodujo la fe de bautismo en su obra La condesa de Merlín en Paris.Editions Excelsior, 1928, p 8.
(2) Cita del libro: La Condesa de Merlín, musa del romanticismo publicado por Agustín de Figueroa, Madrid, 1934.
(3) Condesa de Merlín, ob, Cit, p 21
(4)Álbum poético y Fotográfico de escritores y poetisas cubanas de Domitila de Coronado.
(5)Domingo del Monte, escritos, La Habana, cultural, S.A. t II, p 284., t. VI, p 69.
(6) Condesa de Merlin, ob. Cit, p 249.
(7) Apuntes biográficos de la Condesa de Merlín por Gertrudis Gómez de Avellaneda.
(8) Condesa de Merlin, introducción Salvador Bueno.
Otras obras consultadas

-II Congreso virtual sobre Historia de las mujeres. 2009
-Escritoras cubanas: Un viaje desde el siglo XVIII hasta la actualidad.
Ana M. Barandela.
-De Merlin a Carpentier. Salvador Bueno.
-París, índigo & Cóté-femmes éditions, 1998, vol I, p. 347.515
-Figarola-Caneda
-Carmen Vázquez ,de la Universidad Picardia “De la Condesa de Merlín al Siglo de las luces”