Somos

 

Somos la canción que entre sus notas nos lleva,

la música suave que llega al corazón;

somos la experiencia de la luz

en el umbral desconocido de la esperanza;

un roce con la exquisita sencillez de la fragancia

asidos del alma al instante de místico silencio

abrazados a lo que fue nuestra última palabra.

 

Somos como ayer y mañana

en las quimeras desbaratadas

por los que dejaron de estar;

la ira y la vergüenza

en la cara oculta de nuestras noches mas oscuras;

somos los trozos de perdón

que quedaron esparcidos en los arrabales de la indiferencia,

somos como ellos;

… somos todo.

En este hoy de sombras,

de eclipses de amor en horas confundidas;

en este mar cautivo de sueños

entre solitarios acantilados,

vamos siendo los gigantes pequeños

que perdieron la fuerza

en los templos construidos de amarguras.

 

Camina el hombre

siguiendo la estela de lo que dicen que es,

…de lo que dicen que somos.

 

 

 

 … Lo que está por llegar

 

Se ocultan en los acantilados

de la memoria y van cayendo poco a poco, como despegándose,

los momentos que con ellas construimos;

se ocultan bajo la tierra que no está,

doblegando el equilibrio de todo lo que fue quedando,

envueltos en delicado tul en el aire que respiro.

 

Confundida por el oprobio de la indiferencia

también la voz de la ternura buscan en la grieta profunda

que deja el silencio un lugar – universo de saetas- donde volver a ser;

un motivo, quizá sólo uno, para no perder su única identidad.

 

Urdimbres de un lienzo inacabado,

esperando los colores difuminados de una quimera

que solitaria quedó sin final;

sueños imposibles, orfebres de la poesía íntima

que se entrega derrotada….

… sin haber nacido

 

Palabras y caricias que poniendo caras a la emoción,

siguen llamando… sin haber nacido.

 

 

 

Caminos tiene la vida

 

Caminos tiene la vida,

los que nos llevan a ninguna parte

o aquellos más lejanos que parten sin llevarnos;

los que presurosos a ciegas seguimos.

También se hacen como nuestros

todos en los que dejamos y perdimos las fuerzas

y el aliento de los momentos.

 

Caminos tiene la vida,

convergentes en la nada

y brindando horizontes obrados

en la desdicha de la tragedia;

en la ampulosa necedad de la mano

asida a la providencia de un dios miserable.

 

Caminos que van marcando

sendas infinitas que tantos recorrieron,

abriendo los ojos por encima de los gélidos páramos

de las almas rebeldes que entre sus brumas

fueron quedando serenamente aquietadas

en la vírgula que separa la vida de la muerte.

 

 

 

El desatino de los recuerdos

 

Te alejas con el desatino de los recuerdos,

con el aire que se niega a acariciar

los momentos que siempre fueron

futuro incierto de los sueños;

te alejas y tras de ti una estela de silencios

se inventa la cadena que esclaviza

al sinuoso presente que tampoco se ve.

 

Marchas donde mueren las esperanzas,

donde el cielo se deja atravesar por la montaña,

donde el juglar no pudo cantar a la noche

-y yo le escuché-;

marchas con el recuerdo asido a los anhelos,

con el dolor repartido

y con la pena que sólo busca en la sonrisa

un motivo para levantar la mirada.

 

Has marchado lejos,

eres un imposible en mi tiempo,

un color desfigurado por la mano temblorosa

del pintor que no quiso ser;

donde las huellas van dejando el rastro

de todas las ausencias,

y donde las palabras no se escuchan

porque también ellas, ayer que también es mañana,

… quisieron morir.

 

 

Gritos que conmueven el alma

 

Un grito, voz inequívoca de los que sienten,

se apodera de la paz de la calle;

se abre paso entre esa multitud

cómplice de ruindad y perversión

vestida de indiferencia,

entre rostros ocultos de tinieblas de maldad.

 

Un grito que clama justicia -como ayer-,

que rompe la calma de esta tediosa realidad

que nos ahoga;

que busca la cordura en la razón

del momento para volver a comenzar…

 

Un grito que nos auna, que nos hermana,

que dibuja otro horizonte pintado con los colores

de la esperanza;

un grito que pone cara a la ilusión

y freno a tanta locura y perversión.

 

Un grito de paz al que le sobran las manidas respuestas

postergadas a mañanas por llegar;

que no acepta más silencios

que llevan la muerte de otro día perdido,

de otro instante robado a esta ilusión

tan grande, que a lomos de tantas sonrisas

busca en la razón de la justicia,

la que se exige de todo corazón.